Publicado en Arte

@Gustavian

Mientras que el preambulo otorga sentido a la existencia, la procastinación infecta los ideales del que diseña. Cuestiones psicológicas que se derivadan de la investigación contemporanea, suelen ser utilizadas por los productores para dar trascendencia a su trabajo. Ya sea por la esperanza que despiertan o la inquietud que generan, éstas reflexiones sobre la temporalidad han ocupado los pasados presentes de multiples artistas.

Rafael Sommerhalder -uno de aquellos- anima un armónico experimento corporal. Desde la posibilidad audiovisual, Rafael provoca emociones saludables en los espectadores de su film-minuto; una mezcla de fluides mecánica e impaciencia sostenida.

Exasperantes periodos de grata recompensa, emergen del que contempla su propuesta. Reacciones mundanas que atañen al que respira, son distribuidas por la red para recrear subjetivamente la maleabilidad del tiempo.

Con sus declaraciones, el arte invoca el tiempo para recordarnos su relatividad. Afirmación implacable y evidenciable en el trabajo surrealista, el que se desplomó de los dedos psicoanalíticos, para renacer en la intuición de la vanguardia audiovisualista.  

(http://www.crictor.ch/)