Publicado en Diseño

Banner-content

El Coolhunting nace en Europa y Estados Unidos en la década de los 90, como una herramienta de investigación ante la necesidad de las marcas de saber qué pasa con el consumidor en sus ámbitos naturales, sus formas de pensar, sentir, expresarse y de ver la vida. El Coolhunting se trata de atrapar ideas que flotan en el aire y que aún no han llegado al mainstream y abordarlas de manera que sirvan para generar innovación.

¿Quiénes son los coolhunters?

Como el Coolhunting se trata de observar y analizar manifestaciones de nuevos estilos de vida, generalmente los Coolhunters son personas de una curiosidad transversal, es decir que les gusta y están el tanto de lo que pasa en el mundo en cuanto a cultura, arquitectura, moda, arte, gastronomía, diseño, manifestaciones urbanas, tecnología, deportes, tanto como lo que pasa en cuanto a marcas, emprendimientos y medios de comunicación. Son personas que se atreven a moverse fuera de su zona de confort, son viajeros urbanos, que les gusta y se adaptan a diferentes grupos sociales y encuentran ese valor diferencial que va a convertirse en la idea genial para inspirar un proyecto de innovación, sin prejuicios.

¿De qué fuentes beben los “cazadores de tendencias” para hacer sus predicciones de moda?

Más que predecir moda, lo que realizan los streetvisioners en la industria de la moda, es encontrar inspiración en un mundo más amplio que en el que se mueve el lenguaje especializado y los actores de la industria del diseño, del textil, la marroquinería y de los accesorios. El cazador de tendencias de moda observa e interpreta el mundo alrededor del usuario final, sus necesidades, anhelos, imaginarios, costumbres, creencias, y esto lo hace saliendo a la calle y nutriéndose de diversas experiencias en las ciudades. El Coolhunter ideal (para producto masivo, como para moda) debe estar en permanente monitoreo de medios de comunicación, tanto los masivos como los más independientes o especializados, medios locales tanto como internacionales, y en diversidad de temas y puntos de vista, para poder tener una aproximación panorámica de lo que llamamos estilo de vida, que es ese compendio de manifestaciones y consumos materiales e inmateriales en los cuales está inmerso el consumidor. Es en ese contexto diverso y amplio donde se encuentran las ideas de innovación para proyectar tendencias de moda, o de otra industria.

¿En qué ámbitos suelen nacer las tendencias?

El comportamiento de las tendencias de estilo de vida es nacer en ámbitos especializados o marginales y luego ir teniendo una propagación en ámbitos cada vez más amplios y masivos. Por ejemplo, puede que una tendencia se manifieste primero en el arte o la ciencia, que sea comprendida y promulgada por circuitos cerrados de personas y que vaya poco a poco siendo difundida y seguida por comunidades de personas más amplias, que tenga voceros que ayudan a dispersar esas formas de ver la vida, que se manifiesten en otras categorías más populares, hasta llegar al mainstream. 

¿En qué consiste el trabajo de un coolhunter?

El trabajo real del Coolhunter depende del tipo de proyecto de innovación en el que esté trabajando y de los objetivos que tenga que cumplir, pero en general consiste en estar atento a esos insights sobre estilos de vida que nos darán puntadas sobre a donde debería dirigirse la innovación. El Coolhunter es a la vez observador y analista, porque debe cazar ideas “cool”, pero ese factor “cool” deber estar en relación a una estrategia de marca, debe tener un sentido dentro de lo que una marca se propone.

¿Cómo es el proceso de trabajo de un coolhunter?

Para un Coolhunter debe existir primero un objetivo que le de contexto de análisis sobre lo que va a observar, y que al observar tenga un filtro sobre lo que es cool/relevante para el proyecto de innovación en el que se está trabajando. Luego el Coolhunter va a la vida real a observar, escuchar y dar cuenta de lo que sucede a su alrededor. Y luego por último nos ayuda a los analistas de tendencias a tener una visión más completa, veraz y profunda sobre el tema o estilo de vida que estudiamos y ya en una parte más creativa, a proponer los conceptos e ideas de innovación a partir de lo investigado.

¿Qué características tiene un coolhunter?

Deben ser personas exploradoras, aventureras, curiosas y con una gran pasión por descubrir y re-descubrir el mundo a su alrededor. Ese es el lado más romántico del Coolhunter, pero también debe ser una persona con una capacidad crítica y analítica más racional, para que al observar pueda discernir y enfocar lo que es cool pero sin relevancia, de lo que es cool porque es innovador y clave para proyectar una estrategia de marca. Un Coolhunter también debe ser 100% empático, y saber conectarse con los otros sin juzgar, debe ser un excelente escucha y nunca parar de hacer preguntas.

¿Para quiénes trabajan?

Los Coolhunters trabajan para marcas (no sólo de moda) que quieren generar innovación a partir de insumos de investigación, que tienen procesos rápidos de innovación y que necesitan seguir al consumidor en su día a día para siempre estar ofreciendo diferenciadores en sus productos y servicios. Los Coolhunters también trabajan para observatorios de tendencias, que necesitan nutrir sus reportes sobre nuevos consumos y estilos de vida y dar cuenta de lo que está pasando en el mundo. También algunos medios de comunicación tienen Coolhunters para cubrir eventos y noticias que hablen de innovación o de lo más vanguardista, realizando un análisis de lo que estas manifestaciones significan.

¿Qué hace que algo llame la atención de un coolhunter?

Lo “cool” siempre está enmarcado en los objetivos y estrategias de un proyecto de innovación en el que se esté trabajando. Algo puede ser interesante para un Coolhunter que trabaja en moda para cierta marca, pero no para alguien que trabaje para una marca masiva de alimentos. También depende del target con el que se esté trabajando. El Coolhunter debe tener ese sensor o sexto sentido para descubrir, perseguir y profundizar en esos elementos que a una marca le van a resultar claves para que su estrategia tome potencia, tenga mayor impacto en su target, se diferencie y adelante a la competencia, se adapte a los nuevos estilos de vida y se proyecte con continuidad hacia el futuro.

¿Qué conocimientos básicos debe tener un coolhunter para realizar bien su labor?

 Lo ideal para trabajar con coolhunters es que tengan la formación especializada y la estructura mental para poder realizar cacerías de tendencias que sean realmente útiles para dar luz a la innovación. Hoy en día ya existen estudios de mayor o menor duración especializados en Coolhunting. La formación del Coolhunter además de estimular las aptitudes que mencionaba, es un compendio de conocimientos provenientes del periodismo, el diseño, la antropología, la sicología y el marketing que permite realizar inmersión en diferentes tipos de grupos humanos y de contextos, y confiere una estructura intelectual con herramientas para analizar lo que sucede a su alrededor en relación con la estrategia de innovación de una marca. Debe también contar con algún manejo de medios audiovisuales como fotografía y video.

 

Lea también: Seminario de Coolhunting vol. 4

 

Eres comunicadora social, ¿cómo inició tu historia en el coolhunting?

Luego de estudiar comunicación social realicé  estudios de historia del Arte del siglo XX en New York y un master en Management de Empresas Culturales en Paris. En ambas ciudades realicé periodismo cultural y trabajé en diferentes museos y galerías de arte contemporáneo. Luego en Buenos Aires empecé a escribir sobre arquitectura, diseño y estilo de vida para diferentes medios internacionales, y ahí empecé a conocer y a comprender la relevancia de los fenómenos culturales y sociales en relación con estrategias de marca. Al volver a Bogotá tenía ya la idea de fusionar mi lado de periodista que le gusta investigar, con lo que sabía en diseño de conceptos y curaduría de contenidos que aprendí en el medio artístico, y con la definición de estilo de vida de los medios masivos que aprendí en el cono sur, y ver cómo se podía aplicar al marketing y al publicidad. Ahí comencé a leer y a construir un conocimiento sobre el Coolhunting y el estudio de tendencias con el fin de crear una empresa.

¿Cuándo empezó tu interés por las tendencias?

Al vivir en Buenos Aires y comenzar a realizar periodismo sobre arquitectura, diseño y estilo de vida.

¿Hace cuánto estableciste 360TrendLab?

360TrendLab nació en el 2008 al volver a Bogotá después de varios años de vivir en Estados Unidos, Francia y Argentina y de realizar muchos viajes.

¿Cuál es tu valor agregado como “cazadora de tendencias”?

Diría que es el estudiar muy bien el problema de negocio y el potencial del cliente para que al pasar a realizar reportes de tendencias sí le sean relevantes y tengan una dirección y un foco que ayude a proyectar la marca hacia el futuro. Siempre estudiamos tendencias con el fin de descubrir oportunidades para las estrategias de innovación de las marcas con las que trabajamos.

¿Cómo es un día de trabajo tuyo?

Además de las tareas puntuales sobre estudios de tendencias, o proyectos de innovación en los que esté trabajando o armando contenidos para conferencias, dedico gran parte de mi día a monitorear lo que pasa en todo tipo de blogs, portales, revistas y diarios para mantenerme informada de proyectos, casos, ideas y fenómenos que se estén dando en otras partes del mundo y a nivel regional y local. Manejo el equipo de Coolhunters de 360trendlab que son los radares de lo que pasa en las principales ciudades de Latinoamérica y de otras partes del planeta, allí mi trabajo es más de análisis y coordinación. También estoy en permanente contacto con personas más jóvenes que me están reportando de primera mano lo que pasa a su alrededor y su visión del mundo, y aprovecho toda salida a la calle para escuchar conversaciones, observar las personas, hacer preguntas y escuchar sus opiniones, lo que sienten, lo que piensan.

¿Qué buscan las empresas de moda en una compañía como 360TrendLab?

Que más que darles inspiración de diseño o de estéticas, les podamos ofrecer tendencias de estilos de vida, una mirada más amplia del mundo donde vive el consumidor, sus necesidades primarias y secundarias, sus anhelos, su forma de proyectarse, de vivir, de expresarse, sus imaginarios. Que podemos inspirarlos desde otros territorios que no son exclusivos al lenguaje del diseño de indumentaria y que son fundamentales en el panorama contemporáneo. Podemos comprender que la moda no es sólo ropa, sino que forma parte de la cultura y que también a nivel de negocio es una industria y un mercado que debe innovar para volverse relevante dentro de los consumos de los targets.

¿Qué tan desarrollado o qué tan conocido es el coolhunting en nuestro país?

Existen algunas empresas más conservadoras que otras, pero en general la innovación es hoy en día una tendencia en sí.  Aunque no todas las empresas de producto masivo comprendan que la innovación debe provenir de la investigación y que el Coolhunting es esa herramienta para alimentar la innovación, si existe una preocupación creciente en las distintas industrias por encontrar caminos para innovar, que no tengan que ser recorridos a tientas o a prueba y error, sino a través de procesos más elaborados.

 ¿Cuál crees que es el futuro del coolhunting?

El Coolhunting no es una actividad nueva porque siempre habrán hormigas exploradoras, curiosos innatos, personas que se preguntan el por qué de lo que sucede en medio de la rutina de la ciudad y reporteros de las formas de vivir de su tiempo, pero visto como una herramienta y una metodología de trabajo para marcas, mientras siga habiendo necesidad de competir en un mercado, sorprender y responder a un consumidor y generar estrategias innovadoras, el Coolhunting seguirá teniendo territorios para desarrollarse.

 Cuando se es una Pyme o una empresa ¿Cómo utilizar los reporte de tendencias de grandes observatorios de tendencias como WGSN, Trendwatching o Future Concept Lab?

Los reportes de tendencias de estos grandes observatorios traen información de vanguardia, el estado del arte de la innovación y las oportunidades que lanzan los trendsetters a nivel internacional. Toda esta información viene formulada como conceptos y siendo tan amplia y a la vez tan especializada no es evidente su aplicabilidad en un contexto local, con problemas de negocio reales y de cara a las demandas de consumidores con necesidades muy puntuales. Tampoco se puede prescindir de estos reportes (y de las noticias de innovación internacionales) ya que dan pistas hacia dónde se mueve el espíritu de nuestro tiempo, y analizan casos que a un mediano plazo se empezaran a volver más y más comunes.

En mi concepto la clave del éxito está en cruzar las tendencias globales con las locales, nunca tomarlas de manera literal, sino aterrizadas al estudio de lo que pasa en el contexto más próximo y como respuesta a un problema de negocio dentro de las circunstancias reales de la empresa.

 

 

Publicado en Diseño

En infinitylab hemos estado a la expectativa del próximo PechaKucha Bogotá que este jueves 1 de agosto celebra su décima versión en el auditorio Mario Laserna de la Universidad de los Andes (Entrada Libre). La verdad es que estamos muy contentos, porque entendemos que este es uno de los ciclos de conferencias para diseñadores y creativos más importantes del mundo y uno de los espacios culturales más importantes de Bogotá.

Con mucha curiosidad buscamos a Nobara Hayakawa, la organizadora y embajadora de PechaKucha en Colombia, para que compartiera con nosotros su opinión personal del panorama cultural de la ciudad, sobre lo que piensa de la gestión actual de las industrias creativas del país y para que nos hable un poco de la misión de PechaKucha en Colombia.

Infinitylab: ¿Por qué hacer un evento de PechaKucha en Bogotá?

Nobara: Al principio estuvimos impulsados por la curiosidad de saber qué es lo que estaba pasando en las mentes de los bogotanos, y nos lanzamos a ensayar el formato en un pequeño restaurante con tarima. Pero luego de experimentar la buena energía que circula luego de una noche PechaKucha, se convirtió en una pasión. Entonces lo hacemos porque nos gusta.

Ilab: ¿Como ves el panorama cultural en Bogotá en comparación con otras capitales del mundo en donde se realiza el evento?

N: El evento se celebra ya en 666 ciudades, desde las más grandes capitales como Nueva York, hasta lugares remotos de Australia como Albury-Wodonga, que tiene poco más de 100.000 habitantes, así que es muy difícil hacer un ejercicio comparativo, ya que siempre habrá lugares con mayor actividad cultural y otros donde PechaKucha es casi lo único que sucede. En el caso bogotano el panorama cultural se ha expandido mucho en los últimos años, gracias a los gestores privados. Los inversionistas hasta ahora están empezando a entender que la cultura es una industria boyante; sin embargo aún es largo el camino, y abundan los proyectos que no han podido ver la luz por falta de presupuesto.

 Ilab: ¿Cuál crees que es el mayor reto de los diseñadores, artistas e innovadores en la actualidad?

N: Tal vez sea lograr que su trabajo sea auto-sostenible. Un diseñador empleado en una agencia de publicidad quizá se sienta frustrado por no poder trabajar en lo que realmente le interesa, mientras artistas se dedican a otros oficios para sobrevivir. Esto va en contravía de sus sueños, de sus capacidades y de la formación que recibieron (y por la que normalmente pagaron un alto costo), así que es fundamental encontrar la manera de poder hacer lo que se quiere ser. Esto aplica para cualquier profesión, uno debe tratar de encontrar su lugar en el mundo.

nobaraPKNvol2 peque

Ilab: ¿Cuál crees que es la misión de PechaKucha alrededor del mundo?

N: No sé si exista una misión como tal, creo que es un organismo vivo que ha ido creciendo ante los sorprendidos ojos de sus creadores, una pareja de arquitectos en Tokio que en principio solo querían atraer gente a su enorme y -antes- vacío bar. Con la centralización de la información de todos los eventos en un solo portal se hace evidente el deseo de configurar una gran comunidad global alrededor de la creación. En ese sentido, la misión sería acercar a las personas, con todo lo que esto puede implicar.

Ilab: En Bogotá se habla de una emergente industria de la creatividad compuesta por diseñadores, realizadores audiovisuales, publicistas, arquitectos y músicos pero ¿existe en Colombia una verdadera industria creativa?

N: Como lo mencioné antes, hay una enorme cantidad de gente con ideas y la capacidad de desarrollar proyectos, pero todavía debe luchar por la validación social de su trabajo, que se traduce en honorarios ajustados a su esfuerzo y capacidades, y también en financiaciones y apoyos; antes se dependía casi exclusivamente de las ayudas institucionales, lo cual limitaba muchísimo el panorama, pero se empieza a sentir el cambio a medida que los patrocinadores privados reconocen el valor no solo simbólico sino material de la cultura. La industria creativa se verá cuando los músicos dejen de tocar gratis, los diseñadores dejen de sentir que cualquiera en posesión de un software sea competencia, cuando la gente asista al cine colombiano en masa, etc.

Ilab: ¿Cuál piensas que es el límite que separa al diseño y a las industrias creativas de la gestión cultural?

N: Lo que ha sucedido de manera espontánea es que diseñadores y artistas que querían sacar adelante sus ideas se fueron convirtiendo en una suerte de emprendedores empíricos, pero una industria cultural como tal exige profesionales formados en gestión que conozcan el funcionamiento del mercado y la legislación entre otros, y que tengan además el criterio para desarrollar los proyectos. Los diseñadores y artistas no estamos entrenados para enfrentar retos de esa naturaleza y puede llegar a ser muy desgastante. La creación y la gestión van de la mano, pero son oficios completamente diferentes.

Ilab: ¿Cuál es la posición del gobierno y las instituciones frente al fortalecimiento de la cultura en Colombia?

N: Tenemos un Ministerio de Cultura a nivel nacional y un Instituto de las Artes a nivel distrital que son los entes encargados de administrar los dineros destinados al rubro cultural, y que ofrecen becas, premios y apoyos por concurso a quienes quieran y puedan llevar a cabo proyectos enmarcados dentro de los intereses de estas instituciones. Infortunadamente nunca son suficientes, y en este país, donde la salud y la educación están por debajo de otras prioridades, la cultura es casi un accesorio.

nobaraPKNvol3 peque

Ilab: La gestión independiente se ha convertido en la vía de transformación cultural de la ciudad, en tu experiencia ¿Puede existir un equilibrio entra este tipo de gestiones y las realizadas por instituciones?

N: Debería haberlo. En un panorama ideal, habría instituciones que proveen más escenarios e infraestructura (más presupuesto mejor administrado) para promover esas manifestaciones que conciernen a lo institucional (memoria, identidad, patrimonio, innovación, etc.) y de manera simultánea, tendría que haber empresas privadas con el músculo económico para estimular otro tipo de manifestaciones culturales. Esto se traduciría en una ampliación del espectro y un enriquecimiento de la vida para todos los ciudadanos. Los gestores independientes hallarían espacio en ambos campos o combinarían los apoyos, como lo ha hecho el Festival Iberoamericano de Teatro.

Los grandes espectáculos culturales de los que ha gozado la ciudad recientemente son en su mayoría privados, como el teatro de un potentado que trae intérpretes de talla mundial y un festival de música con un cartel de bandas mucho más importante que el festival de rock oficial. El gran mérito de los independientes es que están educando al público, que ya no recibe con el mismo ciego entusiasmo lo que ofrecen las instituciones.

 

Ilab: ¿Cuál crees que es la posición de los empresarios e instituciones sobre la gestión cultural, existe verdadero apoyo o la cultura se ha convertido en una postura de cajón?

N: Hay figuras legales como la reducción de impuestos a las compañías que hacen donaciones a la cultura que de algún modo estimulan el apoyo, y hay algunos empresarios que entienden los beneficios económicos de involucrarse en este tipo de proyectos, pero quienes los hacemos nos enfrentamos a nuestra propia ignorancia: ¡no sabemos cómo ni dónde pedir la plata!

Para lograr consolidar una genuina industria de la cultura hace falta mucha más gente preparada para sacar adelante toda la riqueza que permanece oculta en los estudios y talleres de los creadores. En la medida en que crezca esta fuerza, instituciones y empresarios querrán involucrarse: ¡también hay que educarlos a ellos!

Ilab: ¿Cómo fortalecerías la industria cultural en Bogotá?

-¿Si fuera alcaldesa de Bogotá, dices? ¿o si fuera millonaria? (risas)

N: Yo creo que los ciudadanos comunes y corrientes podemos aportar a la cultura local acudiendo a los eventos, asistiendo a todo lo que sea posible, porque un público formado, con criterio y que exige las cosas bien hechas es la verdadera fuerza y la razón por la que existen las manifestaciones culturales. Es mejor ir a un concierto que pasear por el centro comercial. Y los ciudadanos que trabajamos en este medio de las artes y la cultura no podemos dejarnos vencer: así sea poquito lo que hagamos, es importante y es mejor que nada.
Ilab: ¿Qué recomendaciones le harías a todos aquellos que quisieran emprender un proyecto independiente que favorezca la cultura?
N: Que tengan paciencia, que perseveren y se asocien con personas que los puedan guiar y apoyar en los procesos más difíciles de entender para un entusiasta de la cultura (responsabilidad social, administración de presupuestos, logística, etc.).

Gracias Nobara por compartir con nosotros tu opinión.

¡Esperamos que tengas mucho éxito con este próximo PKN que se avecina!

Síguenos