Las máscaras del romance de Alexander McQueen

Daniela Riaño Escrito por 
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“La gente a veces encuentra mis cosas como algo agresivo. Pero yo no lo veo tan agresivo. Yo lo veo como algo romántico que es tratado con un lado oscuro de la personalidad”.    —Alexander McQueen.

El romance, el más oscuro y lindo romance se toma la exposición con una composición poética y rítmica sin asfixiarte con amor, más bien te llena de impredecibles elementos, si, esos que tanto lo caracterizan, extraños para muchos, apasionado para otros y el mejor diseñador para todos.

Andrew Bolton supo cómo unir cinco romances en un solo lugar, el MET y ahí estaba yo con el traje más especial y espacial tal vez de McQueen, yo tenía nada más y nada menos que el traje de 1999, por lo tanto me tenían en el romance gatico y el gabinete de curiosidades, cuantos maniquíes no darían todo por estar en mi lugar, ahí, quieta luciendo el traje más completo, aunque no les negare que cuando me llevaban alzada por la exhibición para colocarme en mi lugar, logre ver cosas maravillosas, eran realmente hermosas, por un lado había un salón llamado la mente romántica, apenas si podía mirar, eran hermosas chaquetas mostrando la originalidad y la lucha por jamás dejar la imaginación a un lado que tanto lo caracterizaba, era como una guerra, el negro frente a un azul cielo y por otro lado unos estampados que peleaban contra estos dos bandos, aunque claro ningún estampado como el mío, ninguna intervención tan perfecta, mientras el hombre seguía caminando y seguían organizando, vi un salón muy lindo por cierto, tenía un nombre como “El nacionalismo romántico”, no recuerdo bien, los maniquíes no es que tengamos muy buena memoria, se veía una unión entre un rojo y un blanco que me hacía recordar el imperio británico, ese que tanto, el romance se veía por todo lado, pero si lugar a duda mis lugares favoritos fueron exotismo romántico y el primitivismo romántico, me hubiera encantado estar allí, pero sin dejar mi traje, ese que estaba hecho especialmente para mí, estos dos lugares eran extraños, era hermosamente raro, con sus caras cubiertas por su cabello, cascos o mascaras en tela, creo que yo no hubiera podido con esto, que insoportable tener algo en la cara y que no lo puedas quitar, pero se veía un amplio conocimiento y no me refiero a la moda solamente si no a las culturas, para él la moda puede llegar a ser supremamente excluyente y esto era lo que él no quería en sus trajes, pero por otro lado podíamos ver como volvió a nuestras raíces, al primitivismo impactando con una armonía de lo que es la realidad fue así que al pasar por cada salón supe lo que yo tenía y en el salón que estaba, ¿Gabinete de curiosidades? Quien no se muere por conocer sus curiosidades, ahí estaba yo, parada sobre una gran repisa para mi sola, era como el, estaba en un pódium y de allí jamás bajaría.

Las máscaras del romance de Alexander McQueen Alexander McQueen
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“La gente a veces encuentra mis cosas como algo agresivo. Pero yo no lo veo tan agresivo. Yo lo veo como algo romántico que es tratado con un lado oscuro de la personalidad”.    —Alexander McQueen.

El romance, el más oscuro y lindo romance se toma la exposición con una composición poética y rítmica sin asfixiarte con amor, más bien te llena de impredecibles elementos, si, esos que tanto lo caracterizan, extraños para muchos, apasionado para otros y el mejor diseñador para todos.

Andrew Bolton supo cómo unir cinco romances en un solo lugar, el MET y ahí estaba yo con el traje más especial y espacial tal vez de McQueen, yo tenía nada más y nada menos que el traje de 1999, por lo tanto me tenían en el romance gatico y el gabinete de curiosidades, cuantos maniquíes no darían todo por estar en mi lugar, ahí, quieta luciendo el traje más completo, aunque no les negare que cuando me llevaban alzada por la exhibición para colocarme en mi lugar, logre ver cosas maravillosas, eran realmente hermosas, por un lado había un salón llamado la mente romántica, apenas si podía mirar, eran hermosas chaquetas mostrando la originalidad y la lucha por jamás dejar la imaginación a un lado que tanto lo caracterizaba, era como una guerra, el negro frente a un azul cielo y por otro lado unos estampados que peleaban contra estos dos bandos, aunque claro ningún estampado como el mío, ninguna intervención tan perfecta, mientras el hombre seguía caminando y seguían organizando, vi un salón muy lindo por cierto, tenía un nombre como “El nacionalismo romántico”, no recuerdo bien, los maniquíes no es que tengamos muy buena memoria, se veía una unión entre un rojo y un blanco que me hacía recordar el imperio británico, ese que tanto, el romance se veía por todo lado, pero si lugar a duda mis lugares favoritos fueron exotismo romántico y el primitivismo romántico, me hubiera encantado estar allí, pero sin dejar mi traje, ese que estaba hecho especialmente para mí, estos dos lugares eran extraños, era hermosamente raro, con sus caras cubiertas por su cabello, cascos o mascaras en tela, creo que yo no hubiera podido con esto, que insoportable tener algo en la cara y que no lo puedas quitar, pero se veía un amplio conocimiento y no me refiero a la moda solamente si no a las culturas, para él la moda puede llegar a ser supremamente excluyente y esto era lo que él no quería en sus trajes, pero por otro lado podíamos ver como volvió a nuestras raíces, al primitivismo impactando con una armonía de lo que es la realidad fue así que al pasar por cada salón supe lo que yo tenía y en el salón que estaba, ¿Gabinete de curiosidades? Quien no se muere por conocer sus curiosidades, ahí estaba yo, parada sobre una gran repisa para mi sola, era como el, estaba en un pódium y de allí jamás bajaría.

Daniela Riaño

Daniela, solo Daniela, amante de la moda, la vivo, la respiro, sin hablar la expreso y sin verla la siento gracias a esto ya no veo nada igual tengo un ojo muy particular, no es por su tamaño, es por su cualidad, la mayoría del tiempo parecen un radar.
Melómana, apasionada por la música, por la buena música, soy la que vuela con cada canción y la que podrán encontrar en todo tipo de evento.
Por último, pienso y vivo como rubia, pero no soy de las que acostumbran conocer.

Sitio Web: blondemind.wordpress.com/

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